Testimonios

“Un sábado por la tarde, mirando una película y pensando en qué hacer en mi situación, vi por casualidad una publicación en Facebook donde se hablaba de un masaje de fertilidad muy efectivo en otros païses. Leyendo un poco más, mi ilusión iba creciendo y no dudé ni un instante en llamar a Gina y pedirle un poco más de información al respecto. Su implicación en nuestro caso fue inmediata y su tono de voz me transmitió una confianza inexplicable.

Teníamos prisa, la semana siguiente era la última transferencia de embriones congelados de una primera FIV. Teníamos muchas expectativas puesta en ella y en lo que nos ofrecía. Gina ha conseguido, en tiempo récord, lo que otros profesionales no han hecho: conseguir un sueño. Sobretodo ha logrado tranquilizarnos, asesorarnos a las mil maravillas y confiar en nosotros.

Mil gracias por sus palabras, por sus conocimientos en el tema y, sin duda alguna, por sus manos. El masaje fue estupendo y muy muy efectivo.

Hemos conseguido ser padres. Esperemos que todo avance sin problemas.

No se que pasará de aquí para adelante pero tengo clara una cosa: en mi próximo embarazo, Gina será la primera de participar en él con sus masajes y recomendaciones.

Te felicitamos por tu gran trabajo Gina.”

Susanna, 35 años

 

“Hola,

Me gustaría expresar todos mis agradecimientos a Gina por el gran trabajo que ha hecho y lo cariñosa que ha sido conmigo.

Después de un historial muy complicado, con 4 intervenciones por endometriosis y miomas, un embarazo bioquímico, y 3 FIV con DGP alterado, por fin se ha producido el milagro y tengo mi ++++++++++++.

Acudí a Gina por referencias muy buenas y ha sido la decisión más acertada. En el momento que empecé con los masajes todo me parecía imposible y la verdad es que estaba muy bloqueada. Poco a poco gracias a las manos milagrosas de Gina y a su gran trabajo fui notando una mejoría que incluso ella se quedaba sorprendida de la buena evolución que había hecho. Por fin en mi 3ª FIV con transfer de 1 Blastocisto  he conseguido el milagro de quedarme embarazada!!!

Te agradezco todo lo que me has ayudado, tu gran trabajo y los consejos que me has dado. lo recomiendo 100%.

Gracias por ayudar a hacer posible nuestro sueño de ser padres!  ”

Lorena, 38 años

 

“Empecé a buscar embarazo con 41 años y lo conseguí de inmediato, pero lamentablemente lo perdí. A partir de ahí y siguiendo los consejos médicos, continué buscando de forma natural ya que todo indicaba que era fértil. A los 44, viendo que no lo conseguía, probé un in vitro que a priori fué muy bien pero que no llegó a término. Con 45 y tras unas analíticas para obtener valores nutricionales me detectaron un problema hormonal que había estado afectando a mi fertilidad y empecé a medicarme, según la información médica, con esa medicación se restablecían los valores hormonales, y por tanto era muy posible quedar embarazada… aunque el factor edad hacía que costase un poco más… ya que estadísticamente en mujeres de menor edad, ocurría de forma natural tras la medicación. A los 47 y sin haberlo conseguido decidí realizarme una fecundación in vitro, entonces fué cuando, antes de llevarla a término, conocí a Gina. En aquel momento, ya todo estaba casi a punto para el in vitro y como también estaba ovulando, no me pudo realizar el masaje para la fertilidad, pero si que me dió todo tipo de explicaciones en cuanto a ovulación, me dió los test para detectarla y me explicó su funcionamiento, también mucha más información a cerca de la ovulación que desconocía… pero sobre todo me dió muchos consejos y tranquilidad, consiguió que le restase importancia a aspectos que me habían estado afectando todos estos años de búsqueda y a darle protagonismo a muchos otros en los que no había pensado. Actualmente estoy embarazada y feliz!! mi in vitro funcionó y tengo 48 años, al principio del proceso Gina ha estado ahí, me ha mandado mensajes de apoyo, me ha tranquilizado en momentos de angustia en los que pensaba que mi embarazo peligraba, ha sido un soporte muy importante…, y estoy convencida que si antes hubiese conocido a Gina, antes lo hubiese conseguido. Gracias por esa inyección de moral y positivismo!!!”

ARAN, 48 AÑOS

 

“He intentado quedarme embaraza por unos 5 meses antes de encontrar a Gina. Iba muy a ciegas, entre exámenes de farmacia, internet y mi ansiedad. Y nada… Estuve en su consulta y encontré no sólo un masaje fantástico y muy efectivo, basado en una mezcla de técnicas médicas modernas y tradicionales de matronas, sino que también encontré apoyo emocional y hasta práctico. Me ha escuchado, dado consejos y hasta me ha proveído de pruebas de embarazo mucho más efectivas de las que tenía. O sea, que solo después de dos ciclos y consecuentes masajes, me quedé embarazada!!! ¡Fantástico, genial!  Muchísimas gracias, Gina. De verdad!”

Marta, 41 años

 

Al año de tener mi primer hijo, noté que algo iba mal en mi cuerpo. Mis ciclos se habían vuelto irregulares y muy cortos y mis reglas me mandaban señales de que algo no funcionaba bien. Y eso era un problema, teniendo en cuenta que queríamos darle un hermano a mi hijo. Después de varios meses de fracasos y desesperación, encontré por casualidad un enlace en facebook que me llevó a conocer a Gina. Leí sobre lo que hacía y fui a conocerla en persona. En la primera visita supe que me iba a ayudar. Y empezamos.

Para mi sorpresa, después del primer ciclo con la terapia mis ciclos volvían a ser de 30 días y las reglas normales. Yo iba muy a gusto a hacerme los masajes, porque no sólo sabía que me estaban beneficiando sino que era un momento para mí.

Mi tratamiento ha durado solo tres ciclos porque decidí iniciar un tratamiento farmacológico con mi ginecólogo. Aunque éste me alertó de que tal vez necesitara más de un intento y que si no funcionaba podíamos probar con la inseminación, me he quedado embarazada en el primer mes gracias al trabajo que ha hecho Gina en mi cuerpo. Lo ha preparado para recibir a la nueva vida que llevo dentro y que tanto he deseado.

Con Gina te sientes especial desde el primer momento y no sólo te acompaña en los momentos de terapia sino que se preocupa por ti después de cada masaje y durante todo el ciclo. Es una gran profesional y una gran persona. Siempre le estaré agradecida.

 

Olivia, 43 años

 

 

Cuando mi prima me recomendó el masaje con Gina Oller, yo la escuché un poco escéptic y pensé que no me serviría para nada ya que tengo 43 años. Pensé: ¡otra terapia más!. Además, en Internet, no había ninguna información.

Nosotros somos una pareja que comenzamos a la inversa de todo el mundo: ya que no podíamos quedarnos embarazados de forma natural, optamos por una adopción que debía de ser rápida pero que se fue alargando en el tiempo hasta que se cerró definitivamente.

Y decidimos ser padres y vivir un embarazo. Pedimos cita en la clínica donde me detectaron una endometriosis de grado 2. Me dijeron que tenía que operarme si quería comenzar la FIV. Esto sucedió en el pasado mes de noviembre.

En septiembre de este año ya tuve dos FIV con doble donación con resultado negativo en la primera beta, en abril y julio, con tan mala suerte que tuvimos que buscar nuevos donantes cada vez. En ningún caso habían sobrado embriones congelados para poder repetir. En este momento, la clínica de reproducción buscaba donantes para el siguiente proceso.

Supe que en noviembre de 2016 tenía que volver, y pensé que todo lo que podía hacer debía hacerlo pronto. Estábamos desanimados y el proceso de medicación se hacía duro y cuesta arriba. Yo no creía que tuviese ganas de repetirlo demasiadas veces más.

Por este motivo mandé un mail a Gina explicándole mi caso. Ella me contestó por teléfono que creía que el masaje para favorecer la reproducción era muy adecuado en mi caso.

Gina me citó para una entrevista para que yo pudiese exponerle mi historial de reproducción y de mi salud, y ella me explicó e ilustró el proceso, que yo había vivido, en imágenes.

Dado el estado de mi endometrio, después de la medicación que estaba timando para preparar la implantación, la endometriosis y sus efectos en la reproducción, así como el tipo de blastocitos obtenidos -yo llevé los informes médicos- , así como que significaba que me hubiesen implantado dos embriones a la vez y que uno de ellos tuviese la “membrana rota”. También me habló de la importancia de la nutrición y del estado anímico. En mi caso, yo me sentía animada pero también debía pensar en la posibilidad que aquello no funcionase. Lo mismo que había pasado en ocasiones anteriores.

Me sorprendió su conocimiento técnico, aunque yo ya sabía que tenía un Máster en Embriología y Reproducción y, al mismo tiempo, aprecié su cálida profesionalidad. También me preguntó por mi estado de ánimo y me dijo que el objetivo era preparar mi endometrio y mi cuerpo como si fueran un templo acolchado, un lugar muy agradable en el que estar un embrión, que el riego sanguíneo llegase a todos los tejidos, con todos los nutrientes en cada lugar i expulsando toxina como en el drenaje linfático…en resumen: facilitar un entorno donde el embarazo fuese sencillo de llevar a cabo. En mi caso ella fue una gran facilitadora.

Aquí comencé a intuir que su labor también incluía asesoramiento y me sentí muy bien atendida, como en la clínica, pero con más calma y con un punto de vista menos parcial, más global. Y en el centro de todo siempre estábamos nosotros: mi marido y yo. Con libertad para escoger y decidir con conocimiento de todas las posibilidades que teníamos. Que no sólo teníamos aquella opción, que había otras y que ninguna era mejor o peor. En resumen: en un proceso solamente técnico vas haciendo aquello que te mandan. Ella nos empoderó:! había más opciones! Nunca nadie nos había hablado de forma tan posibilista, y siempre que exponíamos nuestro caso nos encontrábamos, y nos encontramos, con una visión limitadora.

Nos dijo que podíamos hacer dos o tres sesiones en función de cómo reaccionase mi cuerpo, que debía beber mucha agua y que me reservase para después un momento de paz.Me explicó que era un masaje no invasivo y que yo debía estar tan presente como pudiese durante la sesión y que, si mi cabeza se iba, me concentrase en el movimiento de sus manos para volver al aquí y ahora. Y quedamos para la primera sesión.

Fue muy agradable y reconfortante. Pero muy profesional. Nada esotérico ni doloroso. Nada que ver con ningún masaje o terapia que yo hubiese conocido o visto antes. Me sentí siempre muy acompañada y feliz, no paraba de sonreír al terminar y sólo se retía algo en mi cabeza -que en algunos momentos de mi vida había sido al revés-: qué suerte ser mujer! Me sentía, y me siento, muy afortunada

Después de dos masajes -y una provechosa conversación con ella- me sentí como una reina: tranquila y preparada. Esperando lo que debía de venir con calma y tranquilidad.

En este tiempo anterior, Gina me mandó un discreto mensaje diciendo que estaba allí para lo que fuera necesario, qué cómo iba todo, que la llamase o me comuniques con ella para lo que hiciese falta. Yo había contestado brevemente, por educación, pero cómo no había sucedido nada -en aquél mes y medio sólo me había venido la regla y había comenzado a medicarme, como siempre, con estrógenos- no tenía nada a comentar.

Pero después de la segunda fase fui mandándolo mensajes cortos sobre cuestiones técnicas que iban apareciendo y que me llenaban de dudas: las dificultades para encontrar la medicación habitual porqué los laboratorios la retiraron, el número de óvulos obtenidos, después cuáles habían sido fecundados, la elección del números de embriones para implantar, cuántos podíamos vitrificar, comentar la impaciencia…

Ella estaba fuera del país, pero seguía contestándome. Y siempre me animó y tranquilizó mucho. Aun cuando, en la betaespera, me hice -de por libre- una prueba de orina que me dio un resultado negativo (antes del tiempo que se recomendaba). Ella siempre estuvo a mi lado con una actitud serena y cuidadora.

En el contacto con Gina halaba de aquello que me preocupaba en cada momento. Eran cosas que sucedían y que se me hacía difícil compartir con alguien porqué eran realmente cuestiones muy técnicas y delicadas. Algunas eran cosas muy banales, pero otras tenían granes consecuencias.

Ella siempre me dijo que éramos nosotros los que debíamos decidir, pero que ella me recomendaba la implantación de un solo embrión. Yo quería dos, nadie me lo recomendaba, ni el médico, ni los ginecólogos ni las biólogas de la clínica, ¡y tampoco Gina!. Pero siempre, anteriormente, me habían transferido dos.

Llegó el día de la implantación y tuvimos que decidir. Nos pusieron uno sólo.

Ahora estoy embarazada de un solo embrión. Estoy muy contenta. Sé que es muy pronto y que siempre pueden suceder muchas cosas, pero hemos llegado más lejos de lo que nunca habíamos logrado.  Todavía llegaremos más lejos con la colaboración de todo el equipo de reproducción.

¡ Pero yo sé que fuera de la clínica puedo contar con el asesoramiento y los masajes de Gina ¡

 

Sofia 43 años