Ponga un embriólogo en su vida


No es de extrañar que muchas veces me encuentre explicando que es un embriólogo y que es lo que hacemos.

Haceshutterstock_207853165 pocos días el Dr. Antonio Urries López escribió el maravilloso articulo que adjunto, en él describe y enmarca a la perfección la profesión del embriólogo y merece ser compartido

Ponga un embriólogo en su vida

Imaginaos una persona que cuida de vuestro bebé, lo alimenta, lo vigila día a día, hora a hora, minuto a minuto. Atiende todas sus necesidades para que pueda crecer sano y fuerte. Hasta el mimo.
Y ahora imaginaos que esto lo hace nueve meses antes de su nacimiento. Justo en el momento que comienza su vida. Cuando no es más que un par de células en una plaquita con medio de cultivo.
Esa persona es el embriólogo clínico y estamos hablando de un embrión en los primeros días de su desarrollo.

Actualmente en España una de cada seis parejas en edad fértil tienen problemas para conseguir un embarazo y deben de recurrir a Técnicas de Reproducción Asistida para conseguir su sueño. Sueño que no sería posible si no fuera por el trabajo de estos embriólogos clínicos, no muy conocidos generalmente, pero que desde sus laboratorios y sin hacer mucho ruido dedican todo su conocimiento para conseguir que de la unión de dos células, un óvulo y un espermatozoide, se consiga generar todo un proyecto reproductivo.

El embriólogo clínico suele ser un licenciado en Ciencias Biológicas (o de alguna otra rama de la biomedicina) que ha adquirido una profunda especialización en genética, cultivos celulares, fisiología, biotecnología, metodología científica y con un profundo conocimiento en bioética y legislación sobre Reproducción Asistida Humana. Máxime en un campo, como el que nos ocupa, en continuo desarrollo y con un componente emocional tan importante. Posiblemente sea el campo de la biomedicina que más rápido evoluciona y que más debates éticos, legales y filosóficos genera actualmente.
Esto les obliga a una continua formación.

Pero su trabajo comienza antes de recibir los óvulos y espermatozoides. Con el análisis de cada uno de los factores que pueden afectar a cada caso en particular. No hay que dejar nada al azar. A partir de allí es su responsabilidad decidir qué sistema de fecundación hay que utilizar, la necesidad o no de realizar diagnósticos genéticos, mantener los sistemas de incubación adecuados y aplicar las técnicas idóneas para cada situación. Por último, serán los que decidan qué embriones son los más adecuados para transferir y conseguir ese deseado embarazo.
Si todo va bien estupendo. Si no, serán los primeros en analizar el caso y determinar que otras pruebas hay que realizar para profundizar en la solución del problema.

Naturalmente en una unidad asistencial tan multidisciplinar como son las de fertilidad es importante el papel de todos y cada uno de los que la forman, pero pido en estas líneas el reconocimiento para todos los que desde sus laboratorios, y sin que muchas veces ni los veáis, consiguen que nueve meses después podáis tener esos bebés en vuestras manos.
La próxima vez que vayáis a una Unidad de Reproducción Asistida Humana, preguntad por ellos.

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